Sociedad de Mujeres Latinoamericanas

Patricia Verdugo en Sin Fronteras

Sin Fronteras es un programa en español que se transmite los domingos de 16:00 a 18:00 hrs en la emisora universitaria CJSR, 88.5 FM en Edmonton.  Este segmento con Patricia Verdugo salió al aire el 21 de septiembre de 2003.

Patricia Verdugo: Hola, buenas tardes, a todos los auditores de Sin Fronteras, les habla Patricia Verdugo, soy periodista, chilena, he escrito sobre todo libros, y eso es lo que me ha comunicado con chilenos, con latinoamericanos, y con ciudadanos de todo el mundo: los libros.

Patricia Verdugo en Sin Fronteras - Foto: Norma Vidal

Yo estudié periodismo en los años 60, en Santiago de Chile en la Universidad Católica, y la verdad es que mi meta en ese momento era ser periodista científica y tecnológica, por aquello de ver cómo uno puede comunicar para hacer más democracia, aunque suene tan raro la relación entre ciencia, tecnología y democracia.  A mí se me ocurre que los científicos, los tecnólogos de hoy día son los sumo sacerdotes de la antigüedad, entonces era muy importante para mí el tema de cómo entrar en esos secretos de la ciencia y la tecnología y transmitir ese conocimiento a los ciudadanos, para así profundizar, en un punto al menos, la democracia en mi país.

Pero bueno, en Chile hubo un golpe militar el año 73, y desde ese momento un periodista no tiene ninguna opción, no puede elegir, hay que actuar.  Y un periodista sólo puede ser periodista por esencia cuando hay libertad y hay democracia, y por lo tanto no había otro camino que transformarse en un disidente y ver cómo luchar, cómo luchar desde el periodismo, y cómo luchar desde la resistencia para terminar con la dictadura del general Pinochet.

Yo me quedé en Chile, fui trabajando en los medios disidentes, porque el general Pinochet permitió, aunque parezca un contrasentido, permitió que hiciéramos periodismo disidente en las revistas.  No había ninguna posibilidad de disidencia a través de la televisión o de los diarios. Eso quedó en manos del fascismo.  Pero permitió las revistas disidentes, porque así, cuando lo acusaban de violar la libertad de prensa, él decía:  No, ven, miren, ahí están las revistas que me atacan.  El tema es que las revistas llegan sólo a una élite cultural, las revistas no provocan acción inmediata en los ciudadanos, y por eso es que la dictadura de Pinochet permitió el periodismo disidente en revistas.

Henry Kissinger y su obsesión con Chile

Y desde ahí fuimos haciendo lo que podíamos hacer, en mi caso yo me fui especializando, aunque suene una palabra fría para algo tan dramático, me fui especializando en la comunicación en derechos humanos.  Ya tengo 12 libros, el último lo presenté hace un mes en Chile, se llama Allende, cómo la Casa Blanca provocó su muerte.  Es posible que en el resto del mundo los ciudadanos sepan mucho más acerca de cómo la Casa Blanca y la CIA actuó para provocar el complot que derrocó al presidente Allende.

Pero en Chile, como todavía siguen manteniéndose fuertes niveles de censura, los chilenos, especialmente los jóvenes, conocen poco de ese tema, y por lo tanto me sumergí en más de 17 mil documentos desclasificados por la Casa Blanca, para poder contarle esa historia a los jóvenes de Chile, para poder contarles cómo es que mi país fue víctima de este complot, fruto de la obsesión de un hombre. Ese hombre se llama Henry Kissinger.

En el año 70, Henry Kissinger era asesor de seguridad nacional del presidente Nixon, y él tenía, de acuerdo a varios testimonios, una obsesión con Chile, y es porque él estimaba que Salvador Allende era más peligroso que Fidel Castro, es decir, la experiencia inédita de construir el socialismo en democracia, era, a juicio de Henry Kissinger, mucho más peligroso para la seguridad nacional de Estados Unidos que la experiencia revolucionaria de Fidel Castro.  Creía que los otros países latinoamericanos podrían copiar, imitar esta experiencia, pero además creía que esto podría hacer un eco especial muy peligroso en Italia y en Francia, donde estaban los procesos de eurocomunismo en los años 60.

El complot fue un complot brutal, en que ya conocemos el fin, el momento del bombardeo del Palacio de la Moneda el 11 de septiembre del 73, hace 30 años.  Y el comienzo de ese complot se ubica diez años antes, el año 63, cuando Estados Unidos pone mucho dinero para impedir que Salvador Allende sea presidente de Chile, en la elección presidencial del año 64.

Hay un punto culminante también de ese complot, cuando el año 70, pocos días después de ser elegido Allende presidente de la república, Estados Unidos, la Casa Blanca, decide dar un golpe militar en Chile antes que Allende llegue al palacio de gobierno, es importante que anotemos eso, antes de que Allende tenga ni siquiera un día de gobierno, la Casa Blanca ha decidido que debe haber un golpe militar en Chile y para eso hay que eliminar al comandante en jefe del ejército.

Los documentos muestran con toda claridad cómo se dan las órdenes en ese sentido, cómo las armas son enviadas desde Washington por valija diplomática a la embajada de Estados Unidos en Chile, cómo se envía el dinero a los generales que participan en este crimen, el dinero lo recibe el coronel Paul Wimmert, que era el agregado militar de Estados Unidos en Chile.

Ese coronel incluso llega a contar detalles bien escalofriantes, él recibe el dinero, no lo puede guardar en las cajas fuertes de la embajada, porque varias personas tenían acceso a esas cajas fuertes, y por lo tanto él se lleva el dinero a la casa y arma con los dólares, una forma de longanizas, de embutidos, y los guarda en sus botas de montar, él practicaba equitación, y por lo tanto estos chorizos, estos embutidos se guardan en sus botas de montar, hasta que él los va entregando a los generales que participan en el crimen del comandante en jefe del ejército, general René Schneider en octubre de 1970.

Todo eso para impedir que Salvador Allende llegara al palacio de la Moneda.  Y como no lo pueden impedir, finalmente, organizan ese complot, ese boicot, que significó que mi país se polarizara al máximo, que mi país llegara a un estado bastante caótico hacia el año 73 y se diera el golpe militar sangriento que todos conocemos, hace treinta años.

11 de septiembre de 2001

Quiero contarles algo que me pasó hace un par de años.  En septiembre del 2001, yo debía presentar uno de mis libros que estaba traducido al inglés, debía presentarlo en Estados Unidos, el libro se llama Chile, Pinochet and the Caravan of Death, Chile, Pinochet y la Caravana de la Muerte.

Presenté el libro en Washington y después me fui en tren a Nueva York.  Llegué a Manhattan el 10 de septiembre del 2001, y el 11 de septiembre del 2001, lo que también todos sabemos, en el ataque a las torres gemelas y al Pentágono.

Bueno, yo estaba en Manhattan ese día.  Recuerdo que salí a la calle apenas me enteré que estaba comenzando a ocurrir, para poder compartir esa experiencia.  Soy periodista, pero además soy persona, y las personas tenemos que compartir las historias con los otros lo más directamente posible.

Salí a la calle y ahí vi a la gente, cómo huía desde la zona de las torres, venían las avenidas llenas de gente escapando, cubiertos de polvo, lo más importante era, cubiertos de terror.  Los cuerpos de las personas estaban replegados, con los hombros caídos, la cabeza hundida, el tórax en esa señal cuando los cuerpos se repliegan por el terror, y con la mirada como perdida en el infinito, la mirada sobre todo dirigida hacia el cielo, desde donde viene la amenaza de muerte y yo tuve la sensación de ver repetida la escena, porque esa era la misma actitud que tenían los chilenos en el 11 de septiembre de 1973.  Se repetía todo, era muy impresionante sentir que el terror es el mismo, en Chile y en Nueva York, 28 años después.

Y además era la misma fecha, era un martes 11 de septiembre igual que en Chile.  Martes es un día que está ligado al planeta Marte, el planeta que recuerda en la mitología griega al dios de la guerra.   Todos los chilenos hace muchos años que, cuando nos acostamos un día 10 de septiembre sabemos que al otro día viene el aniversario y buena parte de los chilenos tienen un sollozo atravesado en la garganta cuando despiertan los días 11 de septiembre.  Y por lo tanto yo estaba en esa actitud, o sea yo estaba con mi propio duelo interior cuando tengo que compartir esta tragedia con los habitantes de Nueva York.

Yo, mientras los veía, y en los días siguientes mientras compartí con ellos algo que fue como una suerte de compacto acerca de lo que habíamos vivido en Chile, porque prendí velas en las calles, miré los afiches que tenían los rostros de las personas desaparecidas, sus familias buscándolos, era como, en pocos días, un compacto de lo que habían sido los casi veinte años de dictadura del general Pinochet.  Y yo siempre me preguntaba, en esos momentos, estaba todo el rato preguntándome, si ellos sabrían algo de lo que había ocurrido en Chile.

Obviamente no lo pregunté en las primeras horas, habría sido de mal gusto, pero hacia el tercer día comencé a preguntarles si ellos sabían que había existido un 11 de septiembre en Santiago de Chile y ellos no sabían, no lo recordaban, no tenían idea.  Cuando pregunté si sabían algo respecto de que su gobierno, el gobierno de Estados Unidos, había sido el que gatilló nuestra tragedia, tampoco lo sabían.

Así que es posible que ese libro que acabo de escribir, Allende, Cómo la Casa Blanca Provocó su Muerte, también está dirigido para los jóvenes norteamericanos para que también comprendan cómo se van encadenando la violencia y el terror.

Es importante que sepan lo que su gobierno hizo en nuestro pequeño país al sur de América Latina.  Ahora estoy en Canadá, sin saber mucho por qué estoy aquí, recibida por el cariño de la gente que vino al exilio en Canadá y que aquí se ha quedado, un cariño que quizás me permita compensar la pena que me ha producido durante muchos años Canadá.

Porque es en Canadá donde están los asesinos de mi padre que se refugiaron en este lugar, en Toronto.  Y es posible que la conexión amorosa que estoy teniendo a muchos kilómetros de distancia de Toronto, la conexión amorosa que estoy teniendo con chilenos que pudieron encontrar en Canadá un lugar de refugio, un lugar para escapar de la muerte que los esperaba en Chile, sea lo que me permita compensar dentro del corazón, el dolor de tantos años que estaba ligado a Canadá.  Ya veremos, en el curso de los siguientes días y en las siguientes horas qué me va a ocurrir con este país.

Agradezco mucho el contacto que me ha permitido con Uds. el programa Sin Fronteras.

Buenas tardes.


Patricia Verdugo

Patricia Verdugo en Mujer Simplemente

Patricia Verdugo en
Sin Fronteras


Alejandra Cifuentes

Alejandra Cifuentes en Mujer Simplemente

Patricia Silva

Patricia Silva en
Portal Chileno


Patricia Silva en
Mujer Simplemente






"...me sumergí en más de 17 mil documentos desclasificados por la Casa Blanca, para poder contarle esa historia a los jóvenes de Chile, para poder contarles cómo es que mi país fue víctima de este complot, fruto de la obsesión de un hombre.

Ese hombre se llama Henry Kissinger."



Foto: Norma Vidal


"...prendí velas en las calles, miré los afiches que tenían los rostros de las personas desaparecidas, sus familias buscándolos, era como, en pocos días, un compacto de lo que habían sido los casi veinte años de dictadura del general Pinochet.  

Y yo siempre me preguntaba, en esos momentos, estaba todo el rato preguntándome, si ellos sabrían algo de lo que había ocurrido en Chile."



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